Fidel reaparece para prevenir a Obama de la guerra atómica
Fidel Castro aprovechó su intervención ayer ante la Asamblea Nacional, la primera en los últimos cuatro años, para pedir al presidente estadounidense, Barack Obama, que evite una guerra contra Irán. «Un hombre tendrá que tomar la decisión en solitario, el presidente de Estados Unidos, con seguridad. Por sus múltiples ocupaciones no se ha dado cuenta todavía, pero sus asesores sí empiezan a comprenderlo», afirmó Fidel.
El dictador, que cumplirá 84 años el próximo viernes, fue recibido con ovaciones (¡viva Fidel!) por los diputados, los miembros del Gobierno y por su hermano y sucesor, Raúl, según las imágenes transmitidas en directo por la TV cubana. Su mensaje, leído, duró 12 minutos. Después, desde el estrado, algunos de los congresistas tomaron la palabra y le hicieron preguntas. Al cabo de una hora y media, cansado, se marchó.El perro del hortelano
Según comentó el disidente Carlos Alberto Montaner a ABC, el discurso ha revelado tres cosas interesantes: «Primero, la recuperación física de Fidel es notable, aunque su deterioro mental continúa en zigzag. Alarcón (el presidente del Parlamento) le pidió que concluyera el acto resumiendo lo acontecido y “el comandante” le habló del libro que acababa de escribir. Segundo, era evidente el bajísimo nivel intelectual de los diputados que intervinieron… Tercero, era obivio que estábamos ante una especie de “performance” político concebido para hacerle creer a Fidel que el mundo entero está pendiente de sus sabias reflexiones. Eso forma parte del culto a un caudillo que ni se muere ni deja vivir a los demás, la versión caribeña del perro del hortelano».
Montaner añadió: «Fidel ha sido siempre un hombre de manías y cruzadas. A esas manías y cruzadas incesantes los cubanos las llaman de una manera irreverente: “culillos”. La salvación de la humanidad es el último “culillo” de Fidel Castro. El discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular demuestra que sigue
siendo un hombre dominado por los “culillos”. Ahora está empeñado en salvar el mundo».
El profesor Elizardo Sánchez sintetizó así desde La Habana para ABC la actuación de Fidel: «No había expectación porque la gente no espera nada de este castrismo tardío». Lo que hizo fue «reiterar su visión apocalíptica totalitaria, lo de la pesadilla nuclear, olvidándose de lo que verdad importa, de los problemas nacionales». Todo eso, además, «entre disparate y disparate. Por ejemplo, habló dos veces de la Unión Soviética y de los soviéticos, cuando ya ha desaparecido y tendría que haber hablado de Rusia. Raúl y Fidel, insistió Elizardo Sánchez, «se creen inmortales, ya que hablan de planes a largo plazo cuando uno tiene 84 años y otro 79».
Marta Beatriz Roque, perseguida por el régimen, dijo a ABC desde su domicilio en La Habana: «Como cubana, he sentido una vergüenza muy grande y un dolor muy grande. Estamos dirigidos por un Parlamento virtual, que se reúne para ver lo que le pasa al mundo y no para ver lo que pasa a su pueblo. Son completamente insensibles al dolor de este pueblo». Sobre el aspecto físico de Fidel, subrayó Beatriz Roque: «No está muerto, como se llegó a pensar, pero sí senil, decrépito».
Para la periodista Licet Zamora, lo de ayer es una prueba de lo que le gusta el «show mediático» al «comandante en jefe». En cuanto se ha sentido mejor, tiene que producir titulares. Con su discurso, Fidel quería demostrar que está al tanto de lo que ocurre en Cuba, que sigue al mando, pero, a su vez, para que no se hable de la pésima situación interna, «necesita una guerra, y si es nuclear, mejor». via: abc.es
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