
De izquierda a derecha, unos tomates normales y las dos variedades trasngénicas en tres momentos diferentes de su maduración: a los 10, 20 y 45 días tras la recolección. Foto: PNAS / National Institute of Plant Genome Research (India)
Investigadores indios han logrado experimentalmente el sueño de muchos productores de tomates: que la preciada hortaliza aguante sin problemas, sin un ablandamiento de su piel, durante los 45 días posteriores al momento de la recolección. Lo han conseguido silenciando la actividad de dos enzimas de la propia planta que favorecen la maduración.
Los resultados del trabajo se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Sin cambios en el sabor
Vijaykumar Meli, Asis Datta y otros científicos del Instituto Nacional de Investigación Genómica de Plantas, en Nueva Delhi (India), explican en PNAS que sus tomates transgénicos crecen de forma normal y tienen los mismos rendimientos que las variedades clásicas. No informan de cambios en las propiedades gustativas.
Los investigadores indios identificaron dos enzimas, alfa-manosidasa (a-Man) y beta-D-N-acetilhexosaminidasa (ß-Hex), que se acumulan en los tomates en fases críticas de su maduración, y suprimieron su expresión mediante técnicas de ingeniería genética.
Como resultado, los tomates que carecían de a-Man eran 2,5 veces más robustos que los convencionales, mientras que los que carecían de ß-Hex lo eran dos veces más.
Los autores explican que ambos tipos de tomates transgénicos mantenían su textura y firmeza hasta 45 días en comparación con los tomates convencionales, que comenzaban a encoger y perder textura después de 15 días. La manipulación genética de las enzimas puede ser de “importancia estratégica –dicen los científicos– para mejorar la vida útil de los tomates y posiblemente de otras frutas de maduración rápida”.
Las pérdidas actuales llegan al 40%
El gran problema comercial de los tomates es que, una vez recolectados en su justo punto, maduran muy rápido y soportan a duras penas los transportes tortuosos.
Por este motivo se suelen recolectar cuando aún están verdes, lo que acaba mermando las propiedades organolépticas. En la India, que es el segundo productor mundial tras China, entre un 35% y un 40% de la cosecha se acaba perdiendo o deteriorando antes de comercializarse. (elperiodico.com)